sábado, 14 de mayo de 2016

Actividad 7.1 Intitucionalización

Actividad 7.1 Intitucionalización

Reseña la institucionalización de la educación mexicana

A finales de la revolución México quedo envuelto en una oleada de violencia y falta de sentido social que fue eliminada por el presidente Álvaro Obregón (1920), pero ¿qué buscaba? La integración nacional, pasar de una economía agro-minera-exportadora de enclave a una economía de libre competencia donde la industria y el comercio tuvieran un alto grado de desarrollo y el ejercicio de la libertad (Morales, 2004). Todo esto no tendría sentido sin la manifestación de sus dogmas, con normas y elementos culturales que los individuos interiorizan y que los llevan a tener ciertas formas de pensamiento; una institución.
Las instituciones son el resultado de una necesidad social, estandarizada por medio de normas, consideradas como legítimas, son un producto social que con frecuencia es generado por las clases dominantes (por ejemplo el gobierno).
Muchas de las instituciones fundadas en este periodo iban encaminadas a buscar  el orden social y a reactivar la economía estancada por la revolución.
Una de las estrategias de Álvaro Obregón fue formular un proyecto de educación pública, nacional y popular, bajo la rectoría del estado que buscara generar la ideología “emancipación, liberación y capacitación para el trabajo moderno”. Haciéndolo tangible con la Secretaria de Educación Pública (SEP) en 1921 (Morales, 2004).
La SEP logro credibilidad y legitimidad del estado ante la sociedad civil, encabezada por José Vasconcelos con su proyecto centrado en la alfabetización y la escuela rural (casas de pueblo, misiones culturales y escuelas normales rurales), sin perder de vista la ideología revolucionaria logrando vincularla con las necesidades sociales, económicas y educativas de las comunidades rurales (Morales, 2004).
Cuando Plutarco Elías Calles toma la presidencia en 1924 trae consigo una ideología que concibe la reorganización y modernización de la economía nacional. Observando en la educación el medio idóneo para lograrlo (lo considera las bases de una nación política, económica y social), se le encomienda la terea de organizar y mejorar el trabajo en el campo. Así se explica su programa agrario que incluía el reparto de tierras y una red de escuelas centrales agrícolas con su respectiva dotación de créditos y recursos propios (Morales, 2004).
Para 1940 las condiciones mundiales cambiaron por el fenómeno de la guerra fría y el presidente en turno Manuel Ávila Camacho comenzó a practicar una política de conciliación y apoyo a los países aliados y se instrumentaría el modelo de desarrollo “desarrollista” cuya premisa central es “el progreso de un país descansa en su industrialización” (Morales, 2004).
Cuando México adopta el modelo “desarrollista” se ve obligado a establecer un nuevo proyecto de educación nacional; uno que incluyera un mexicano disciplinado y obediente, capaz de adaptarse a la automatización y que buscara una movilidad social por medio de la educación. Estas premisas se reunieron en el plan Escuela de la Unidad Nacional que durante los siguientes 30 años cambiaria de nombre pero mantendría sus objetivos (Morales, 2004).
Manuel Ávila Camacho quería una educación “más sólida” en pro de la unidad nacional, por lo que reformo a la SEP, nombrando a Octavio Vejár Vázquez jefe de la dependencia, este persiguió dos objetivos: 1) Borrar las desigualdades, la escuela era el medio de homogeniedad espiritual, unificando mediante el amor entre todos los mexicanos. 2) Unidad nacional como aspiración definitiva de la nación (Morales, 2004).
Las medidas adoptadas por Octavio Vejár trajeron airada relación en la población rural y con los profesores que pedían el proyecto educativo de la revolución, cediendo a la presión deja el cargo a Jaime Torres Bodet que establece un proyecto en pro de la alfabetización y funda el Comité Administrativo del Programa Federal de Construcción de Escuelas (Morales, 2004).
Fue Bodet quien dio forma al modelo educativo desarrollista con sus decisiones asertivas entre las que destacan: reformar el artículo 3° con mira a la educación democrática y práctica y la formación del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE).
Con el ascenso a la presidencia de Miguel Alemán Valdez (junto con su respectiva política de industrialización) y el nombramiento de Manuel Gual Vidal como secretario de educación una nueva propuesta se puso en marcha “Sistema de escuelas paralelas”. Así se pasó de la educación integral a la educación para la capacitar y crear bienes económicos de manera pronta (Morales, 2004).
En este momento entra la guerra fría, se cambia el presidente y secretario de educación, Ruiz Cortines y José Ángel Ceniceros, respectivamente. Ángel Ceniceros establece la Escuela de la Mexicanidad, persiguiendo aumentar el patriotismo en una nación en crisis generalizada.
Al buscar las causas del fracaso educativo se llega a la conclusión de que es la falta de planeación y se funda el Consejo Nacional Técnico de la Educación, curiosamente entra a la par que la política de desarrollo con estabilidad y el cambio de presidencial. La educación se empieza a concibe como responsabilidad del estado, entrando en vigor el Plan de Once Años que buscaba expandir la educación básica, mediante escuelas, reorganización de planes académicos y la entrega de libros de texto gratuitos. En 1965 el plan es reformulado con el principio “aprender haciendo y enseñar produciendo” culminando en los centros de capacitación para el trabajo industrial.
A finales de la década de los setentas México era un país industrializado, con marcado desarrollo regional, múltiples zonas marginales y con cinturones de miseria. En conclusión una marcada desigualdad social, producto del desarrollismo, el control social y la falta de la democracia. México requería un nuevo modelo económico que considerara factores internos sin desatender los fenómenos externos de la nación… El sello ideológico sobresaliente es el nacionalismo y posteriormente el neoliberalismo (Morales, 2004).
Luis Echeverria toma la presidencia buscando no solo superar la crisis, si no modernizar el país entero su plan fue: 1) En lo político se planteó el principio de la apertura democrática. 2) En lo económico desarrollo compartido y análisis para la producción y 3) En la educación los argumentos fueron, reforma educativa y educación para todos.
La reforma educativa incluía aspectos legislativos (leyes, normas y reglamentos), administrativos (las escuelas y fondos serian manejados por los gobiernos estatales) y de planificación (la reforma educativa debía atender lo jurídico, lo organizativo, lo integral, lo académico, lo humano y lo social).
En cuanto a la parte educativa se retoma la vieja idea de un planteamiento integral (humanística, técnica, moral y para el desarrollo del campo/explotación de los recursos del mar).
A partir de este momento solo se va afinando el sistema educativo, por ejemplo surgen escuelas dedicadas a la formación técnica (institutos tecnológicos), el estado formula el programa de formación docente y surgen las especialidades de la docencia.
Un poco de reflexión
La educación cambia en función de las necesidades sociales, se adapta para generar individuos en función de su medio, capaces de interactuar con sus semejantes y afrontar un problema sociales con compromiso y entrega.
Referencia:

Morales, A. (2004). Estado, modernización y educación. México: Universidad Pedagógica Nacional.

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Universidad Pedagógica Nacional

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